Somos inconformistas, somos rebeldes, somos humanos. Cuando hace frío esperamos el verano y cuando hace calor esperamos el invierno. A muchos les encantan la primavera y el otoño; a mí, sinceramente, la primavera sólo me gusta la de Vivaldi y el otoño me gusta por la caída de las hojas y porque hace despertar más los sentimientos.
Soy del grupo que prefiere los climas extremos: mucho calor y mucho frío, nada de medias tintas. ¿Tendrá algo que ver con cómo vemos la vida?.
Para muchos las cosas son blancas o negras, nunca grises; otros encuentran algo en ese color intermedio; un punto donde todas las cosas y todas las personas tienen cabida. Pero ¿dónde está ese punto?.
Seguramente todos nosotros tenemos una forma de comportarnos que creemos es la adecuada y correcta, pero algunos verán que somos extremistas y que en nosotros no hay mitades. Al contrario, a nosotros nos costará, en ocasiones, encontrar el punto medio de otras personas; puede que haya ocurrido una situación concreta que nos hace tachar a una persona de una cosa u otra y se quedará ahí, en un extremo.
Hay que aprender a ser parciales, a buscar que las cosas y las personas tienen un otoño entre el verano y el invierno, y una primavera entre el invierno y el verano. La línea recta que une los puntos de buenos y malos puede ser muy larga y, mientras la vayamos recorriendo, encontraremos sitios en los que estamos a gusto, personas que se han quedado ahí y a las que conocemos, cosas que nos hacen ser felices.
Seguiré apostando por los extremos, en cuanto al clima se refiere, pero empezaré a buscar primaveras y otoños en las personas y, por supuesto, intentaré aplicarlos a mi vida: no todos somos buenos o malos, también están los "medios" y puede que en ellos encuentre algo más de lo que espero y que probablemente me sorprenderá.
Seguramente todos nosotros tenemos una forma de comportarnos que creemos es la adecuada y correcta, pero algunos verán que somos extremistas y que en nosotros no hay mitades. Al contrario, a nosotros nos costará, en ocasiones, encontrar el punto medio de otras personas; puede que haya ocurrido una situación concreta que nos hace tachar a una persona de una cosa u otra y se quedará ahí, en un extremo.
Hay que aprender a ser parciales, a buscar que las cosas y las personas tienen un otoño entre el verano y el invierno, y una primavera entre el invierno y el verano. La línea recta que une los puntos de buenos y malos puede ser muy larga y, mientras la vayamos recorriendo, encontraremos sitios en los que estamos a gusto, personas que se han quedado ahí y a las que conocemos, cosas que nos hacen ser felices.
Seguiré apostando por los extremos, en cuanto al clima se refiere, pero empezaré a buscar primaveras y otoños en las personas y, por supuesto, intentaré aplicarlos a mi vida: no todos somos buenos o malos, también están los "medios" y puede que en ellos encuentre algo más de lo que espero y que probablemente me sorprenderá.