Dentro de pocos días vas a cumplir 10 años y sí, sigo con esa idea, que a ti te hace reír, de ponerte una piedra en la cabeza para que no crezcas más.
Quizá sea ese sentimiento que tenemos las madres de ser gallinas y tener siempre a los polluelos a nuestro lado, pero te veo ya tan mayor que quisiera detener el tiempo, pero debes seguir, continuar tu camino y crecer como hasta ahora: feliz.
Hace poco que, en nuestra primera noche juntas, te cantaba "Soniando", esa nana en aragonés que, de vez en cuando, aún me pides que te cante, sea la hora que sea.
Ser tu madre es lo más maravilloso que me ha dado esta vida. Imagino que todas dirán lo mismo, pero sólo tú y yo sabemos realmente lo que hay entre nosotras, lo que hemos vivido, lo que estamos viviendo y lo que espero que nos quede por vivir.
Eres una niña dulce, con un corazón tan grande que sufro por el daño que te puedan hacer como no se te endurezca. La vida te enseñará a saber decir no, a no llorar por los desprecios de los demás, a aprender a defenderte, porque tú puedes Mara, porque el tiempo te traerá cosas buenas y malas y yo seguiré intentando enseñarte a ganar y a perder, a reír y a llorar, pero siempre a continuar.
Sólo alguien como tú es capaz de abrazarme cuando me ves triste porque los yayos ya no están y decirme "no llores chiquitina" y darme besos y caricias hasta que mis lágrimas se convierten en sonrisas. Sólo alguien como tú es capaz de coger su paga y dársela a una persona que pide en la calle y decir: "es que lo necesita" y continuar como si nada.
Sabes que mamá nunca será tu amiga, siempre será mamá, la persona que SIEMPRE estará ahí para cuando la necesites, la que se reirá con tus comentarios y tus juegos, la que sufrirá por tu dolor, la que te explicará tus dudas, la que te gritará cuando te portes mal y te alabará cuando lo hagas bien.
Mara, eres lo mejor que me ha pasado y quiero que seas feliz y buena persona, lo demás la vida y el destino lo dirán. Mientras tanto recuerda que, como dice la canción, "tu madri con goyo te acuna y mima".
http://youtu.be/vfITxFTZclM
Diz que cuando la luna brila en lo cielo, lo sol ya se'n ye íu, que ha muito suenio. Amonico, amonico, zarra ixos güellos que yes, nirna, lo sol que yo más quiero. Ya acucuta la luna en lo aposento y dice que t'aduermas, que no hayas miedo. Y soniando tú chugas con un lucero implindo d'alegría lo firmamento. ¡Aduerme, nirna, que tu madrí con goyo te acuna y mima!.
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lunes, 24 de junio de 2013
martes, 3 de abril de 2012
EL PRIMER BESO
A cualquiera que le preguntemos si recuerda su primer beso, lo más probable es que nos sonría ligeramente y nos diga que sí y, es más, nos contará cómo fue aquella experiencia maravillosa: la adolescencia, el chico o la chica que tanto nos gustaba, un lugar escondido, unos corazones acelerados, unos labios que tocaban otros por primera vez y que dejaron una marca en nuestro corazón y en nuestro cerebro para siempre.
Creo que casi todos sabríamos decir exactamente el nombre de la persona a la que besamos por primera vez, el lugar y en nuestro estómago volveremos a recordar esas mariposas que revolotearon por unos segundos ante la nueva experiencia que estábamos viviendo.
La lástima es que aquel no fue nuestro primer beso. Del primer beso de nuestra vida ninguno tenemos conciencia y es algo que todos tendríamos el derecho de recordar.
Nuestro primer beso fue el de nuestra madre cuando nos tuvo por primera vez en sus brazos, cuando cogió a aquel pequeño ser que lloraba, que estaba sucio, que le había hecho pasar momentos de dolor.
Nuestra madre nos cogió entre sus manos y nos besó con ternura, con amor incondicional, con alegría mezclada con lágrimas, con fuerza para darnos vida, con ilusión al ver nuestro rostro.
Es triste que no podamos recordar ese beso que nos dio todo lo que somos, ese beso que inició el camino de muchos otros que recibíamos cada día, ese beso que fue nuestro primer contacto con el mundo, ese beso que nos daba la bienvenida y nos decía que iba a estar ahí siempre.
Podemos cerrar los ojos y sentirlo; el beso de una madre es algo especial y, aunque algunos ya le hayamos dado nuestro último beso y la hayamos visto partir, nunca podremos devolverle todo lo que nos trasmitió con lo que recibimos de sus labios el día en que nacimos: nuestro primer beso.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
MADRE E HIJA
La ventana que tengo al lado del ordenador es perfecta para cotillas.
Sentada desde aquí puedo ver a la gente que pasa por la calle, los coches, un maravilloso parque.
Tengo suerte de tener esta ventana, pero no para cotillear, sino para darme cuenta de lo afortunada que soy.
Todas las mañanas, a las nueve y cuarto, una madre y una hija se paran frente a mi ventana a esperar.
La chica no llegará a los treinta años. Va siempre muy guapa vestida. Me resulta gracioso que, en estos días de frío, lleve el gorro a juego con la manta que cubre sus piernas.
Va en silla de ruedas.
Mientras esperan, la madre se dedica a hacerle mimos y las veo reírse, darse besos y abrazos.
Siempre puntual llega la ambulancia, en cuyo lateral pone Paralíticos cerebrales. Entonces descienden los dos; mientras uno habla con la madre y la hija, el otro hace descender el aparato que eleva la silla y la introduce en el vehículo.
Besos sin fin a la hora de separarse.
La ambulancia cierra las puertas y desaparece de mi vista, al igual que la madre.
Minutos antes de ver todo esto, yo he ido al colegio a llevar a mi hija.
Mi hija va andando y, por su edad, casi siempre va corriendo.
No hay tanta diferencia entre esa madre y yo: besamos a nuestras hijas, les deseamos un feliz día y nos vamos a nuestras obligaciones, hasta la hora en que vuelven a casa.
Es aquí, sentada y viendo a esa madre cuando me doy cuenta de lo afortunada que soy, ¿o no?. Mi hija, si todo sigue igual, se irá de casa y hará su vida y surgirá el síndrome del nido vacío. Esa madre tendrá todos los días a su hija en casa y la besará y abrazará hasta el final de sus días, no habrá síndrome de ningún tipo; habrá luchado todos y cada uno de sus días para ver la alegría en el rostro de su hija enferma.
¿Cuál de las dos es más afortunada?
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