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lunes, 10 de septiembre de 2012

PREPARANDO LA VUELTA AL COLE




Ya ha llegado el día en que los pequeños vuelven a reencontrarse con sus compañeros, en el que las aulas se vuelven a llenar de gritos y risas hasta que alguien pone orden.
Probablemente a muchos les habrá costado dormirse y en sus estómagos estará ese cosquilleo de saber si volverá a estar con sus compañeros del año pasado, con quién se sentará, cómo serán los libros…
Pero no es un año como los demás; muchos no podrán lucir con orgullo la mochila, el estuche, las pinturas, todo nuevo; habrá que volver a llevar las del año pasado; pero en su vocabulario sí que  habrá una palabra nueva: crisis, esa que los mayores repetimos tantas y tantas veces y que ellos ya han aprendido y, lo peor de todo, han comprendido. Niños que preguntan a sus padres si son pobres, niños que lloran porque quieren ser como los demás y poder estrenar su material escolar en un día tan especial, niños crueles (como son los niños) que se ríen de los que llevan lo mismo del año pasado.
En nuestras manos como padres está el que esos niños que no pueden “estrenar”, que no llevan libros nuevos porque esperan que en el colegio se los presten, que tienen las pinturas a medio usar, no se sientan cruelmente desplazados de los otros.
Debemos, como padres, sentarnos con nuestros hijos y explicarles que no todo el mundo puede, que una pintura nueva no tiene importancia, que lo verdaderamente importante es volver a ver a sus compañeros y comenzar una nueva etapa de aprendizaje, sin distinciones, sin risas crueles, todos juntos para aprender un poquito más.

lunes, 25 de junio de 2012

HÉROES DE CARNE Y HUESO



Pocas cosas en esta vida son tan difíciles como ser padres. Cuando nuestros hijos son bebés o tienen pocos años de vida es fácil alimentarlos, cuidarlos cuando están enfermos, jugar con ellos,…, pero pasan los años y esos pequeños enanos crecen y comienzan a preguntar, comienzan a enfrentarse con un mundo, algunas veces cruel, que les enseña que no todo es alegría y risas, que, de vez en cuando, llegan bofetadas que nadie espera y que, en sus aún pequeñas cabezas, no tienen respuesta.
Entonces recurren a nosotros y simplemente nos dicen “¿por qué?”. ¿Quién es capaz de decirles que, superados los cuarenta nos seguimos haciendo la misma pregunta?.
Siempre había creído que el punto principal en la educación de un hijo es no desautorizar a su padre o a su madre; pero esas pequeñas cabecitas no paran de funcionar y lloran intentando comprender las injusticias de la vida, buscando en nosotros la solución a todos sus problemas, la garantía de que papá y mamá lo pueden arreglar todo.
No hay mayor dolor para un padre o una madre que el sufrimiento de un hijo, y de ese dolor se sacan las fuerzas, creces hasta convertirte en un gigante y le dices a tu hijo que luche, que se enfrente a los problemas, que la vida es difícil, que el dolor existe, y él te mira con cara de incomprensión: sus papás no tienen la solución para todo. Y es entonces, cuando ves ese rostro desamparado, incrédulo, cuando salen las palabras del corazón y dices: “Papá y mamá siempre estarán contigo y te apoyarán, te querrán, te levantarán cuando te caigas y te enseñarán a hacerte mayor”. En ese momento tu hijo sonríe, vuelves a ser su héroe o su heroína, a tener el remedio a todos sus problemas, a pesar de que, por dentro, sabes que no es así y que sus héroes son de carne y hueso y también lloran y se preguntan ¿por qué?

jueves, 22 de marzo de 2012

ESCUELA DE PADRES

En mis tiempos escolares, recuerdo que había algo que se llamaba "Escuela de padres". Ahí acudían algunos padres y les debían dar  pautas para el comportamiento, la enseñanza y la educación de sus hijos: nosotros.
No sé si debió dar mal resultado puesto que lo suprimieron.
El caso es que me pregunto ¿quién enseña a ser padre o madre?.
Los que lo somos actualmente tenemos una difícil tarea con nuestros hijos, al igual que la tuvieron nuestros padres, pero hay algo que cambia completamente: la sociedad que nos rodea.
Cada cuál hará lo que quiera con sus hijos y les enseñará y educará como mejor sepa, al igual que hago yo. La sociedad que nos rodea llena de problemas, fracasos, odios, injusticias, falsos ídolos, etc, ya se encargará de tirar por tierra todo aquello en lo que "trabajamos" diariamente.
Quizá estaría bien que volvieran las "Escuelas de padres", pero no para enseñarnos cómo educar a nuestros hijos, sino para enseñarnos cómo hacer que sobrevivan a esta sociedad y a este futuro que se les presenta. Me gustaría saber quién es el sabio que tiene las respuestas y quién es el valiente que se atreve a enfrentarse a ella sin miedo a ser aniquilado.
Quizá las pautas sean ahora obligarles a  ver las noticias en la televisión, enseñarles a pisotear al de al lado con tal de conseguir lo que quieren, decirles siempre que sí a todo, darles la razón aunque no la tengan.... Crearemos auténticos monstruos, pero serán monstruos líderes, con poder.
¡ Qué pena que hayamos perdido valores !. ¡ Qué pena que nuestros hijos ya no sean niños !. ¡ Qué pena que no podamos volver a los tiempos de antes y ser simplemente padres sin tener que luchar contra la sociedad !.