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lunes, 14 de noviembre de 2011

QUIERO VOLVER A SER YO

Siempre he sido un maniático del orden y hoy por hoy lo estoy pasando fatal.
Sé que no es mi culpa que todo esté hecho un caos, que las cosas no sean cómo tienen que ser, pero aún así me siento muy mal.
Es algo superior a mis fuerzas y, en teoría, tendría que poder dominarlo, no el hecho de sentirme así, sino que todo esté al revés, que todo esté cambiando.
A medida que pasan los años cada vez cambian más las cosas, hay más desorden en mi existencia y, para colmo de males, la gente me critica por ello.
Todos quieren que vuelva a ser como era, que los tiempos de antaño vuelvan, ¿qué voy a hacer?.
No me siento a gusto conmigo mismo, ni con las críticas que recibo. Quisiera volver a ser el de antes: el que lloraba cuando debía, el que soltaba un soplido de vez en cuando, el que helaba las pieles de los demás...
Simplemente no puedo.
Algo o alguien está haciendo que, en cierto modo, comience a desaparecer mi existencia; que mis hermanos, tanto el que va antes como el que va después que yo, sean más fuertes y que su presencia esté durante más tiempo junto al resto de las personas.
No quiero desaparecer, no quiero que mis hermanos ocupen mi sitio y pasen de uno a otro sin contar conmigo.
Quiero volver a ser el que siempre fui: el otoño que traía el agua y los primeros fríos, el que provocaba tiernos recuerdos de mi antecesor el verano y anticipaba las largas tardes de mi hermano pequeño el invierno.

lunes, 7 de noviembre de 2011

SOY LA MÁS ALTA

¡Menos mal que no tengo vértigo!
Desde estas alturas puedo tener más cerca el sol y, en verano, me gusta como sus rayos me calientan, aunque algunos días el calor es insoportable; pero me da vida.
No sabría decir si me gustan más los días de sol o los de lluvia, incluso podría plantearme si los días de niebla me gustan.
Cuando llueve me agrada estar aquí arriba. El agua cae directamente sobre mí, soy la primera que se moja y, la verdad, después del verano que hemos pasado con tanto calor, tenía ganas de que lloviera y de refrescarme un poco.
Los días de niebla son días de “intimidad”. Estando en lo alto me camuflo de la gente que pasa por debajo y no me puede ver; la niebla me oculta de todos y es entonces cuando bailo, cuando me puedo mover libremente. Si lo hiciera los días de sol, se me mirarían y pensarían que estoy loca o que algo raro sucede.
Hoy tengo miedo. Hace aire. Nunca me ha gustado. Siempre he creído que el aire me tiraría, que caería al suelo desde esta altura y moriría.
Hoy es el día. Me he hecho vieja. Ha llegado el otoño y sé que el aire me va a tirar y que la caída va a ser mortal.
Dejaré de estar aquí arriba y en mi descenso hasta el suelo me iré despidiendo de todas mis compañeras. Como estoy la más alta les podré decir adiós a todas y, al llegar al suelo me despediré del mundo.
He tenido la suerte de disfrutar de las vistas, aunque también he visto cosas que no me gustaban; pero si volviera a nacer en este árbol, volvería a elegir ser la hoja más alta.