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jueves, 11 de octubre de 2012

ME LLAMO PILAR

Me llamo Pilar porque mi padre así lo quiso; porque esperó y esperó hasta que su cuarto hijo fue una chica y le pudo poner ese nombre que tanto le gustaba. Ese nombre de la tierra que amó durante toda su vida: Aragón; ese nombre que suena contundente, que indica fuerza.
Un nombre masculino para una mujer.
Un pilar de una casa sustenta y soporta el peso de todo y se mantiene firme; sin él, todo se iría abajo.
Yo procuro ser ese pilar fuerte, el que aguanta lo bueno y lo malo; el que sufre porque le sale alguna grieta, pero resiste; el pilar sobre el que mi hija descarga sus penas, mi marido sus preocupaciones,...
Pero también soy esa Pilar mujer que necesita una caricia, una palabra bonita, un beso robado.
Un nombre no indica nada; somos muchas las que nos llamamos así; pero en recuerdo a la persona que lo decidió y a la que amé hasta el día de su muerte y seguiré amando mientras respire, seguiré luchando cada día por ser el pilar que sostiene la casa y siempre con una sonrisa en los labios.

viernes, 2 de diciembre de 2011

UNA TONTERÍA: CAMBIAR NOMBRES

No sé por qué me he puesto a pensar quién le dio el nombre a los dedos de las manos.
Desde luego con el meñique me parece que acertó poco, tendría que haber recurrido a algún término más escatológico: limpiador, desatascador..., y sí, me estoy refiriendo al pobre dedo usado para limpiarnos las orejas o llegar a lo más profundo de nuestra nariz, algo realmente repulsivo, pero que todos vemos alguna vez dentro de un coche parado en un semáforo.
Para el dedo anular ya tuvo más acierto: anular, por aquello del anillo, aunque últimamente los grandes anillos se llevan en el dedo índice, será porque el considerable tamaño no permite llevarlo en otro. Yo sigo la tradición y los que llevo van en el dedo anular, simplemente porque la costumbre ha hecho que ya formen parte de mí y no note que van conmigo.
Con el dedo corazón creo que también metió la pata. Por lo general empleamos este dedo para levantarlo hacia el cielo y mandar a alguien a algún sitio no muy agradable. En lugar de corazón creo que debía haberlo llamado "que te den". ¿Por eso será el más largo? ¿Tanto lo empleamos?. No es un gesto muy agradable que digamos, pero hasta nos divierte que los niños de pocos años aprendan a hacerlo. Sinceramente, no sé hasta que punto hay que reírse de esas gracias.
El dedo índice, llamado así para señalar, con los tiempos que corren creo que sería el dedo para pedir: pedir trabajo, pedir permiso, pedir la palabra,  pedir compañía, pedir ayuda. Últimamente no señalamos: es de mala educación señalar a una persona, es decepcionante señalar lo que vemos y no podemos conseguir. Quizá lo único a lo que se dirige nuestro dedo es hacia ese algo que todavía nos asombra o que nos trae buenos recuerdos.
En cuanto al pulgar, no sé muy bien de qué le viene ese nombre, porque si es de pulga creo que el término es equivocado, ya  que es el  más gordito de todos. Es el dedo que más movemos cuando estamos nerviosos, cuando su yema se frota contra los demás y nos hace sentirnos un poco más liberados de aquello que nos angustia; el que da vueltas con su gemelo de la otra mano para matar ratos de soledad o de espera.
No creo que nadie vaya a cambiar los nombres de los dedos, pero para mí serían: nervioso, pidón, que te den, anular y limpiador.
Cada uno que piense lo que quiera. Es una forma más de cambiar los nombres a las cosas.
Por cierto, ¿los dedos de los pies tienen nombre?; si lo tienen yo creo que deberían ser: separachanclas y el grupo: siempre juntos los cuatro; aunque los que hemos tenido la pierna escayolada alguna vez, sabemos lo divertido que es aprender a separarlos de uno en uno y sentirnos dichosos de tan excepcional logro; una forma más de pasar el tiempo en que permanecemos inmóviles y una tontería más que demostrar que sabemos hacer en las tardes de piscina.
Hay días en que sólo se nos ocurren tonterías; probablemente sean los más felices.