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viernes, 28 de junio de 2013

PERSONAS

Soy heterosexual, y ¿qué?. Da la casualidad de que mi elección ha sido que me gusten los hombres y, en especial, mi pareja y a él, también hetero como yo, le gustan las mujeres y, especial, yo.
Cuando vamos por la calle nos gusta cogernos de la mano y caminar juntos, porque nuestras vidas van en la misma dirección. Si surge darnos un beso, lo hacemos, o nos damos una caricia en la cara.
Es raro, pero nadie dice nada; no nos miran de forma extraña, incluso a algunos les resulta romántico que tengamos esas muestras de cariño el uno hacia el otro.
A mis amig@s homosexuales les resulta natural que nos demostremos el amor que nos tenemos. Nunca nos han dicho que era un asco ver cómo nos besábamos, nos reíamos de nuestras confidencias, hacíamos planes para el futuro... siempre han respetado nuestra elección y nuestra forma de pensar; a quien amar y con quien querer el resto de nuestras vidas.
Resulta paradójico que a la hora de optar a un puesto de trabajo nunca me hayan preguntado con quién paseo de la mano. Incluso el otro día que acudí a una revisión médica, no me preguntaron si me gustaban los hombres o las mujeres y, por suerte, todos los análisis y pruebas salieron perfectos. Así que no tengo ninguna enfermedad rara porque me gusten los hombres ( me imagino que lo hubieran puesto en la lista de pruebas que me hicieron, si hiciera falta comprobarlo).
Mi elección ha sido esa y la de los demás me tiene sin cuidado. 
He encontrado a una PERSONA que me hace feliz, me quiere y me cuida y yo, como PERSONA, procuro hacer lo mismo: quererle, cuidarle y hacerle feliz. Sólo espero que esta relación que existe entre nosotros dure para siempre, porque me da paz, me da más alegrías que tristezas y me enriquece como persona.
Los temas de alcoba quedan para nosotros, porque es nuestra intimidad, nuestro mundo y nadie tiene derecho a meterse en él.
Espero que mis amig@s homosexuales no piensen que estoy enferma o que soy un bicho raro porque esté enamorada de un hombre, Sé que no lo harán, porque me quieren y me respetan, igual que yo a ell@s. Saben que todos sólo somos PERSONAS, para mí lo único importante.

jueves, 8 de marzo de 2012

SOY MUJER

Soy mujer porque así lo quiso la vida y el deseo de mis padres.
Soy mujer y me gusta haber saltado a la comba, jugado a cocinitas, peinado a muñecas y soñado con ser una princesa.
Soy mujer y me gusta haber aprendido a maquillarme, a combinar la ropa, a ponerme mis primeros tacones, a discutir porque esa falda era demasiado corta.
Soy mujer y me gusta haber sufrido con los dolores de la regla porque de ellos aprendí a no sufrir en un parto.
Soy mujer y me gusta tener mi casa como quiero: si me da tiempo la tengo limpia, si a alguien no le gusta, le diré donde está el plumero.
Soy mujer y me gusta hablar con mis amigas de cualquier tema, sin miedo a que me critiquen, porque son amigas de verdad.
Soy mujer y me gusta que me llamen mamá, pasarme horas haciendo deberes que ya hice hace años y que ahora tengo que repetir.
Soy mujer y me gusta que me hagan mimos, que me acaricien, que me den un beso cuando menos lo espero.
Soy mujer y me gusta tener que correr todos los días para llegar al trabajo, a atender a los míos y a atenderme a mí.
Soy mujer y me gusta llorar sin tener que taparme la cara, sin demostrar que soy fuerte cuando no lo soy.
Soy mujer y me gusta curar desde un pequeño arañazo hasta un corazón roto.
Soy mujer y me gusta luchar por lo que quiero, por haber llegado hasta donde estoy sólo con mi esfuerzo.
Soy mujer y me gusta tumbarme en el sofá por la noche porque ya no puedo más, pero aún me quedan fuerzas para levantarme y dar un beso de buenas noches.
Soy mujer y me gusta tener que pedir ayuda porque no puedo abrir un bote.
Soy mujer y me gusta que me digan un piropo.
Soy mujer y me gusta decir lo que pienso aunque algunos no lo compartan.
Soy mujer y me gusta.

domingo, 13 de noviembre de 2011

MUJER TENÍA QUE SER

Espero que mis amigos hombres no se tomen a mal lo que voy a escribir.
El día que nací muchas personas dijeron: "Por fin es una chica", lo cual quiere decir que no es tan malo pertenecer al sexo femenino.
Aquello desde luego no me marcó para nada, pero sí lo hizo el hecho de tener que enfrentarme en mis juegos familiares a tres varones más mayores que yo. Soy consciente y acepto que la naturaleza nos ha dotado con menos fuerza física que a los hombres. En cierto modo se lo agradezco. Ya que no podía devolver algunos golpes, aprendí a hacerlo de forma verbal, con lo cual desarrollé un cierto cinismo y el arte de saber decir alguna "bordería" con toda la elegancia del mundo y, no por ello, ser menos que cualquiera de mis contrincantes masculinos. Tengo que dar gracias por haberlo aprendido; para mí, es más fuerte la pluma que la espada y, en este mundo que nos movemos, es más fuerte la palabra.
A medida que fui creciendo me di cuenta de las ventajas que tenía ser mujer; pero realmente alcancé el grado máximo de la ilusión de pertenecer al género femenino cuando escuché la palabra mamá; cuando pasé a ser la confidente, enfermera, payasa, compañera de sueños y de juegos, bruja, y apoyo de mi hija.
Suelo meterme con mi pareja y mis amigos hombres diciéndoles aquello de que no saben hacer dos cosas a la vez; bueno, saber saben, pero no las hacen bien.
Aunque lo que más recuerdo es un día de verano conduciendo por las calles de Huesca: las aceras abarrotadas de gente y yo a lo mío, que en ese momento era conducir mientras cantaba (dos cosas bien hechas); de repente, un hombre se puso a cruzar la calle por donde no debía y tuve que pegar un frenazo para no atropellarlo. El hombre en cuestión se quedó petrificado, al igual que yo, y su única "disculpa" por lanzarse a la calzada de aquella manera tan irresponsable fue: "Mujer tenía que ser". No sé si estuvo bien o no la contestación que le di sacando la cabeza por la ventanilla del coche, bajada por el calor:  "Y a ti quién te parió, ¿una vaca?", pero creo que fue el día en que más personas me han aplaudido, tanto hombres como mujeres.
Agradezco pertenecer al sexo femenino, con sus pros y sus contras; con las veces que no me han dado un trabajo porque "podía quedarme embarazada", porque para muchos soy "el sexo débil", porque algunos pueden creer que "soy una histérica o estoy con la regla". Todo esto me hace ser más fuerte y saber que, en mis  "batallas" frente a algunos hombres, mis palabras van a ser más fuertes que sus puños.