No entiendo nada de la prima de riesgo, de la compra de deuda, etc,. Puede ser porque sea de letras o porque mis problemas se limitan al día a día y a vivir la realidad que se toca con las manos.
En mi calle, como por arte de una magia negra, todos los establecimientos comerciales tienen a una persona en la entrada, sentada, con un cartel pidiendo dinero o comida; y no son inmigrantes (con los mismos derechos que todos, eso ante todo), son personas de mi país.
Tengo miedo del día en que vea una cara conocida y no pueda darle nada, porque cada céntimo cuenta, porque ahí donde están ellos esperando a que yo les dé algo, mis compras se limitan a pollo, pavo, leche, arroz, pasta, ..., los productos básicos que necesitamos para comer y seguir viviendo.
Tengo miedo del día en que esas personas se cansen de pedir y no recibir y entonces decidan entrar a robar en dichos establecimientos, porque yo también lo haría, porque no podría ver cómo mi hija pasa hambre. No tendría ninguna duda, lo haría.
Tengo miedo del día en que todo esto estalle; cuando las personas que ya no tienen nada, las que no pueden trabajar, y lo confirmo NO PUEDEN, porque querer, todos queremos hacerlo, cuando esas personas se lancen a las calles para intentar conseguir un trozo de pan que llevar a la boca de sus hijos. Puede ser una exageración, pero casi te hace rememorar las películas del oeste en las que el más fuerte gana, y todo a través de la violencia.
Tengo miedo del día en que realmente todos nos unamos contra esos dirigentes de nuestro país, contra esa oposición que calla y, por lo tanto, otorga, contra los banqueros, contra todos los que siguen cobrando sueldos astronómicos y no se quieren bajar de la poltrona, ni ceder un ápice para que los españoles tengamos una vida digna. Y no digo los españoles de a pie, porque de a pie somos todos: ellos y nosotros.
Tengo miedo de que mi hija vuelva al colegio y se encuentre con que no hay profesores para enseñarle lo que le corresponde aprender a su edad, de que algún niño "mayor" le quite el bocadillo o algo de ropa, porque no tiene; y en parte podría comprenderlo.
Sencillamente, tengo miedo de lo que se nos viene encima.