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lunes, 12 de marzo de 2012

MI PROMESA

Una sonrisa en mi cara es lo único que le puedo dar, eso y saber que estoy aquí, que me tiene para lo que quiera.
Pocas personas he conocido tan fuertes en esta vida, sin miedos, disfrutando cada momento, viviendo como hay que vivir; pocas personas lo dejaron todo para ayudarme cuando lo necesité, cuando mi vida era un profundo agujero en el que estaba metida. Y ahí estaba ella, extendiendo su brazo para que yo saliera de aquel pozo, para que me diera cuenta que la vida había que vivirla, que yo era una persona como cualquier otra, que debía vivir y soñar y reír y llorar.
Cuantas noches de televisión juntas, hablando de todo y de nada; para ella la forma de ayudar a una amiga, para mí el hombro en el que llorar e intentar reconstruir todo lo que se había roto en mil pedazos.
Ahora la vida ha querido que todo dé la vuelta, que la maldita enfermedad que nadie quiere nombrar aparezca, que yo tenga que extender mi brazo y decirle: aquí tienes mi hombro y mi cuerpo entero para lo que quieras, cuando quieras, donde quieras.
No he podido ni llorar, a ella no le gustaría; siempre me ha dicho que me ha visto llorar muchas veces y que ya valía, que no merecía la pena, que había que seguir, siempre adelante, siempre con buena cara.
Son tantos y tantos momentos juntas, tantas horas de confidencias, tanta ayuda recibida que me veo incapaz de devolverla. No hay tiempo.
Pero voy a estar ahí, con ella, en lo que se avecina, en esta cuenta atrás que ha comenzado y que me hace enfadarme con el mundo, con la vida. Simplemente estaré, como ella estuvo, como ha estado siempre. Volveremos a ver fotos de hace años, nos reiremos de las mismas tonterías, nos comeremos unas palomitas viendo una película de amor, estaremos como nos gusta: juntas y felices, me encargaré de que así sea y que lo que queda sea la aventura más feliz que se pueda llevar.
Te quiero MA

lunes, 5 de marzo de 2012

MI AMIGA

Hoy va a ser tu gran día amiga mía. Seguramente esta noche no habrás podido dormir pensando en lo que puede pasar, en el futuro quizá incierto que se presenta. Pero te conozco, somos amigas hace muchísimos años, siempre hemos estado ahí la una junto a la otra, sobre todo en los momentos difíciles, y hoy es uno de ellos.
Y hoy estaré contigo, como tú has estado conmigo cuando te he necesitado.
Poco podré hacer, sólo intentar que no pienses, que te distraigas; decir alguna tontería para que tu mente se evada.
Pero he conocido a pocas personas tan fuertes como tú, de las que realmente sacan valor de donde ya no queda, y esta vez también lo vas a hacer, no puedes dejar que un cáncer te venza, cuando nada lo ha hecho en esta vida.
Ayer vi tu otro rostro, el del miedo, ése que siempre has ocultado tras tu coraza de mujer fuerte, de las que se come el mundo y no permite que el mundo se la coma.
Lo vas a conseguir cariño. Esto es sólo un susto de la vida, una forma más de querer atemorizarte, de querer que te dobles cuando tú siempre has estado firme. Pero se va a quedar en eso, en un susto, estoy convencida.
Nuestro abrazo y nuestras lágrimas de ayer en el hospital ya no volverán a serán de miedo, de maldecir esa terrible palabra, a partir de hoy serán de alegría porque lo vas a vencer, porque tú siempre has sido así: una vencedora y una ganadora, porque egoistamente te sigo necesitando y porque nos queremos y aún tenemos mucho por lo que pelear juntas.